Historia

Ciento diez años y sumando

Tan contentos estábamos recordando las celebraciones de nuestro Centenario que no nos dimos cuenta de que se nos echaba encima el ciento décimo aniversario.

¡Que barbaridad! Diez años más. Pero si han pasado volando…… 110 años desde que esta orquesta se subió por primera vez a un escenario.

110 años y con las mismas ganas de seguir dando guerra, de buscar el encuentro con nuestro público, de pensar en cada ocasión el mejor programa y el director más adecuado, de darlo todo para que cada concierto sea excepcional.

Para eso se juntaron nuestros bisabuelos (¿o eran nuestros tatarabuelos?) hace ciento diez años y con el mismo objetivo salimos a tocar todos los días.

En ese intento de mejorar el presente para ganarnos el futuro no queremos que se nos olvide nuestro pasado. Ha habido altibajos, es verdad, pero bien orgullosos estamos de nuestra historia.

Ciento diez años. Son muchos. Es difícil recordarlos todos. Por eso conviene hacer, de vez en cuando, un resumen.

La OSM

Textos y selección de imágenes: Joaquín Turina Gómez

Coordinación editorial: Víctor Pagán

La Fundación de la OSM

Los inicios del sinfonismo en España están directamente ligados al nombre de Francisco Asenjo Barbieri. Después de unos primeros intentos, que no tuvieron continuidad, en el año 1866 funda la Orquesta de la Sociedad de Conciertos siguiendo el modelo que había conocido en sus viajes por Europa, es decir, una asociación privada de músicos que se reúnen para tocar juntos, con una ambición y una motivación mucho más artística que económica, porque en realidad sus sueldos los conseguían como miembros de la Orquesta del Teatro Real. Los conciertos sinfónicos eran sobre todo una pasión y muy en segundo plano un complemento salarial (en el caso de que la temporada diera beneficios).

Esa asociación y esa orquesta duraron casi cuarenta años. Es el primer conjunto orquestal estable que se crea en España, y durante cuatro décadas mantienen su empeño de dar a conocer el repertorio internacional y difundir las obras de los compositores españoles, pero al final son causas económicas las que provocan la crisis definitiva.

En 1903, agobiados por las deudas, la asociación se rompe y cerca del 80 por ciento de los socios deciden crear una orquesta nueva y seguir dando conciertos, corrigiendo los errores de gestión. No cambian de modelo por lo que la Orquesta Sinfónica de Madrid nace como una Asociación Cultural, completamente privada e independiente, en la que todo el poder reside en la Asamblea de Socios que es la que designa a una Junta de profesores de la orquesta para su gobierno.

En aquel momento se completa la plantilla con alumnos aventajados del Conservatorio, para cubrir las vacantes de los socios que no han querido integrarse en la nueva sociedad, pero hay que señalar que hay cuerdas de la nueva Orquesta Sinfónica que provienen de la Sociedad de Conciertos sin ninguna baja y sin ninguna incorporación.

Como antes con la Sociedad de Conciertos, desde 1903 hasta 1925 la Sinfónica de Madrid y la Orquesta del Teatro Real estaban formadas por los mismos músicos, aunque fueran instituciones independientes. Esa identidad y dualidad se reproduce desde 1997 hasta la actualidad porque, en ese escenario, la Orquesta Sinfónica de Madrid actúa con el nombre de Orquesta Titular del Teatro Real.plebiscitarias incluidas) logró que volvieran los usos madrileños: conciertos en tres partes, con dos intermedios y a las nueve de la noche.

Cronología

1903/1904. La Creación

La Orquesta Sinfónica de Madrid recibe al nacer, en 1903, una importantísima tradición que se remonta a 1866 con la primera orquesta estable que se creó en España por el impulso de Francisco Asenjo Barbieri. En 1904 la nueva orquesta ofrece sus primeros conciertos en el Teatro Real bajo la batura de Alonso Cordelás.

1903

La recién creada Orquesta Sinfónica de Madrid identifica como uno de los graves errores de la Sociedad de Conciertos el cambio continuo de directores invitados en cada concierto y decide tener a un Maestro titular que se haga cargo de toda la temporada, el seleccionado es Alonso Cordelás, que en ese momento estaba en Múnich y al que conocían por haber sido uno de los invitados de la Sociedad de Conciertos.

En la Asamblea constitutiva los socios se comprometen a emprender por sí mismos la creación de la nueva orquesta, sin ayudas externas, y cada músico tuvo que aportar 10 pesetas para comprar sillas, atriles y material para la secretaría. Las partituras las envió desde Múnich el maestro Alonso Cordelás, responsable de los ocho conciertos de la primera temporada.

1904

El día 7 de febrero, la Orquesta Sinfónica de Madrid ofrece su primer concierto en el Teatro Real: la obertura de Don Juan de Mozart, En las estepas del Asia Central de Borodin, un arreglo de Los maestros cantores y la obertura Fausto de Wagner, Romeo y Julieta de Chaikovski y la Cuarta de Schumann.

El Maestro Cordelás impuso al principio costumbres centroeuropeas que aquí resultaron rarísimas: conciertos en dos partes, siempre en día festivo y a las tres de la tarde. La presión del público (con votaciones plebiscitarias incluidas) logró que volvieran los usos madrileños: conciertos en tres partes, con dos intermedios y a las nueve de la noche.

La temporada tuvo gran repercusión en la prensa y un saldo económico positivo: se cubrieron los gastos y cada músico recibió 50 pesetas. En lo artístico se anotan las primeras audiciones en Madrid de sinfonías de Chaikovski, Brahms o Haydn. Pero la crítica y el público fueron muy severos con el Maestro Cordelás y forzaron su dimisión. Se volvió a Múnich y nunca más volvió a dirigir en España.

Por solidaridad con el Maestro también dimitió el Concertino, José del Hierro, que fue inmediatamente sustituido por José Francés, que hasta ese momento ocupaba el puesto de Solista de viola.

Inmediatamente se iniciaron las gestiones con Enrique Fernández Arbós para que ocupara el puesto de Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Madrid.


ARRIBA: la Orquesta Sinfónica de Madrid con su Director Titular, Enrique Fernández Arbós, en 1929 (detalle)
CENTRO: Enrique Fernández Arbós dirige a la Orquesta de la Sociedad de Conciertos en el salón de lectura de la Biblioteca Nacional de Madrid. (Ilustración española y americana, n.º xxiv, 30/6/1893, p. 5)
ABAJO: Programa de mano del segundo concierto de la Orquesta Sinfónica de Madrid (21/2/1904)
Alonso Cordelás, primer director titular de la Orquesta Sinfónica de Madrid (La esfera, n.º 747, 28/4/1928, p. 46)

La época Arbós

Cerrada la primera temporada de la OSM, dimitidos el director Cordelás y el concertino Del Hierro, los músicos de la Sinfónica acuden, como todos los veranos, a la ciudad de San Sebastián, donde actuaban con el nombre de Orquesta del Casino. Uno de los directores contratados para esa temporada era Enrique Fernández Arbós. famosísimo violinista, empezaba a ser un reputado director, con gran actividad en América, Inglaterra y Alemania. Los músicos más veteranos le conocían no sólo de los veranos en San Sebastián, sino porque en alguna ocasión los había dirigido en la época de la Sociedad de Conciertos.

Arbós acepta el ofrecimiento de asumir la titularidad de la Sinfónica, pero pone condiciones, sobre todo la de reforzar las cuerdas de violines, violonchelos y contrabajos, además de contratar a un primer viola puesto que Julio Francés deja ese puesto para ocupar el de concertino. También deja en suspenso la decisión definitiva hasta comprobar la reacción del público y la crítica madrileña. A cambio no pide remuneración económica alguna sino la de participar como un socio más en el reparto proporcional de los beneficios. Bajo su batuta, el 16 de abril de 1905 se vuelve a presentar la Sinfónica en el Teatro Real. El éxito es apoteósico.

A partir de ese momento se inicia una relación ininterrumpida de 30 años, en los que Arbós forjó el sonido peculiar de su orquesta, que fue rápidamente distinguido y apreciado por la crítica y el público. Arbós moldeó a su gusto el sonido de la orquesta hasta lograr lo que en la prensa se denominaba: «un instrumento formidable».

La OSM y Arbós establecieron juntos unas líneas maestras de conducta artística que todavía perduran: atención a los creadores españoles, promoción de nuestros solistas, presentación de novedades internacionales y búsqueda de nuevos públicos. Así la OSM se enorgullece de ser la orquesta pionera en España en ofrecer conciertos matinales en festivo y a precios reducidos, en la actuación en grandes aforos fuera de los escenarios tradicionales, y las giras de conciertos por toda España.

Aunque se habían hecho conciertos en Granada, por la Fiestas del Corpus, en 1906 y 1907, se considera que la primera gira artística de la OSM es la de 1909. Treinta y seis conciertos en poco más de mes y medio. Las «excursiones por provincias» se repitieron todos los años hasta la Guerra Civil, incluido el año 1936. Se ampliaron hasta casi un trimestre de duración, con más de setenta conciertos por gira, visitando todas las localidades importantes de España y Portugal en donde hubiera una Sociedad Filarmónica y un teatro que no estuvieran dispuestos a renunciar a una, o varias, actuaciones de la Sinfónica como broche final de su temporada de con- La época Arbós Cerrada la primera temporada de la OSM, dimitidos el director Cordelás y el concertino Del Hierro, los músicos de la Sinfónica acuden, como todos los veranos, a la ciudad de San Sebastián, donde actuaban con el nombre de Orquesta del Casino. Uno de los directores contratados para esa temporada era Enrique Fernández Arbós. famosísimo violinista, empezaba a ser un reputado director, con gran actividad en América, Inglaterra y Alemania. Los músicos más veteranos le conocían no sólo de los veranos en San Sebastián, sino porque en alguna ocasión los había dirigido en la época de la Sociedad de Conciertos. ciertos. Y también se hicieron actuaciones en localidades en las que nunca habían escuchado a una orquesta sinfónica y donde lógicamente no había un escenario adecuado para hacerlo. Por todos esos motivos la repercusión de las giras artísticas fue enorme y el prestigio de la Sinfónica y de Arbós subió como la espuma.

Por su parte en Madrid, en el Teatro Real las temporadas de la OSM se convirtieron en una cita obligatoria de la música madrileña. Al principio en solitario y, a partir de 1915, en competencia con la Orquesta Filarmónica de Madrid, dirigida por Bartolomé Pérez Casas (antiguo miembro de la OSM) los conciertos de la Sinfónica permitieron dar continuidad y contenido de calidad a la vida orquestal madrileña. La competencia para presentar obras nuevas de autores españoles, para dar a conocer el repertorio internacional con las novedades que se iban produciendo en los principales centros musicales de Europa y América y, en menor medida por dificultades presupuestarias, la presentación de solistas de renombre, supuso un salto de nivel enorme muy apreciado por los aficionados madrileños.

El favor del público no sufrió ni siquiera cuando la OSM se vio obligada a trasladar de escenario sus conciertos: en 1925, con el cierre por amenaza de ruina del Teatro Real, la orquesta siguió su actividad en diferentes salas: Teatro de la Zarzuela, de la Comedia, del Centro (hoy Calderón), pero los que tuvieron una enorme repercusión fueron los hechos en el entonces muy nuevo Teatro Monumental, especialmente los que tenían lugar los domingos por la mañana con el título de Conciertos Populares. Nunca se había visto en Madrid tal cantidad de público en una sala para escuchar a una orquesta sinfónica.

Los contactos internacionales del Maestro Arbós son fundamentales para la primera salida al extranjero de la OSM, a París en 1913, para presentarse en el Teatro de los Campos Elíseos con obras españolas, alemanas y francesas: Albéniz, Del Campo, Pérez Casas, Arbós, Turina, Beethoven, Haydn, Saint-Saëns y Dukas. La respuesta del público francés es extraordinariamente favorable, las críticas estupendas y, de vuelta a España, se detienen en Burdeos para ofrecer otro concierto en el Teatro Alhambra. Nuevo triunfo.

Las temporadas se van sucediendo y se mantiene la relación idílica entre el conjunto y su director. Arbós, poco a poco va abriendo la posibilidad de que otros directores suban al podio de la Sinfónica, tanto españoles como extranjeros, entre los que no se puede dejar de citar a Richard Strauss o Ígor Stravinski y el goteo constante de estrenos españoles y de presentación de obras del repertorio internacional. Destacan los estrenos absolutos de las Noches en los jardines de España de Manuel de Falla en 1916, y el Segundo concierto para violín y orquesta de Serguéi Prokófiev, en 1935.

La Sinfónica mantiene su carácter de entidad musical pionera en España y sigue protagonizando pequeños hitos relacionados con el avance de las tecnologías: es la primera orquesta española que firma un contrato con una empresa radiofónica para retransmitir conciertos, por las emisoras de Unión Radio, también es la primera en grabar discos, con la casa Columbia. Y cuando el Maestro Arbós decide estrenar La consagración de la Primavera de Stravinski hace que lleven un gramófono a los ensayos para que toda la orquesta pueda escuchar la grabación de los fragmentos de la obra antes de ensayarlos. Fragmentos de tres minutos de duración, que estamos hablando de discos de 78 rpm.

En 1933 se celebra por todo lo alto el 70º cumpleaños del Maestro Arbós. Está en el cénit de su prestigio, es Académico, en el Conservatorio le acaban de jubilar, con la Sinfónica se mantiene en plena actividad, aunque le empieza a fallar la vista. La orquesta le «regala» dos conciertos, uno en diciembre del 33 en el que Arbós dirige el estreno en España de la Sinfonía de los Salmos de Stravinski con la colaboración de la Masa Coral de Madrid. Y otro concierto en marzo del 34 en el que se estrenan las obras que catorce compositores españoles habían escrito para felicitar al Maestro.

Cronología

1905

Primer concierto dirigido por Arbós en el Teatro Real.

1906

Primer concierto fuera de Madrid: en Granada, para Fiestas del Corpus, en el Palacio de Carlos V.

1909

Primera gira de conciertos por España. Un total de 36 conciertos en Barcelona, Zaragoza, Logroño, Bilbao, Santander, Gijón, Oviedo, Lugo, La Coruña, Vigo, Valladolid y Granada.

1913

El viaje a París. El reto de tocar música francesa en Francia. Éxito y repetición en Burdeos.

1915

Nace la competencia: la Orquesta Filarmónica de Madrid dirigida por Bartolomé Pérez Casas.

1925 – 1926

El cierre del Teatro Real. Traslado de los conciertos a diferentes salas de Madrid, Teatro de la Zarzuela, Teatro del Centro, Teatro de la Comedia y, sobre todo, Teatro Monumental.

1930

Primeras grabaciones en disco, para la casa Columbia.

1933

Los setenta años de Arbós se celebran con conciertos y homenajes.

ARRIBA: Richard Strauss © Rua
ABAJO IZQUIERDA: Ígor Stravinski, ABC, 23 de noviembre de 1933, pág. 44, Ilustración © Romero Escacena
ABAJO DERECHA: Robert Soëttens y Serguéi Prokóviev, ABC, 4 de diciembre de 1935, pág. 49, Ilustración © Romero Escacena

Visitantes ilustres

Durante los treinta y cuatro años en los que Enrique Fernández Arbós estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid son muy pocos los directores con los que compartió el podio. El primer motivo radica en su contrato con la orquesta, que quería un director titular fijo, para evitar el cambio constante que había terminado perjudicando a su predecesora la Orquesta de la Sociedad de Conciertos. El segundo de los motivos hay que buscarlo en la propia personalidad de Arbós que quiso darle una impronta especial a “su” orquesta, un sonido que la caracterizara, especialmente en la cuerda. Y lo consiguió. Solo al final de su vida, con más de setenta años, y con una progresiva pérdida de visión, Arbós abrió la mano para que otros directores se pusieran al frente de la Sinfónica. Eso sí elegidos con el mayor esmero:

Richard Strauss

El 9 de marzo de 1925 Richard Strauss dirigió a la OSM en el Teatro Real. Era la tercera vez que visitaba Madrid, pero los 17 años transcurridos desde su anterior concierto, la fama y popularidad adquirida desde entonces dieron al acto la categoría de acontecimiento memorable. Era un homenaje a su figura, con cuatro de sus poemas sinfónicos: Don Juan, Las travesuras de Till Eulenspiegel, Muerte y transfiguración y Don Quijote. Los precios de las butacas se dispararon hasta las 15 pesetas. Una fortuna. A cambio un concierto extraordinario: claridad y precisión para lograr una lectura genuinamente artística, dijeron los críticos.

Al concierto asistieron las dos Reinas (Victoria y María Cristina) el Príncipe de Asturias y las Infantas Isabel, Beatriz y Cristina, además de un público entregado que llenaba el teatro y aplaudió a rabiar cada una de las obras. Se llegó a decir que no se podía apreciar en su total grandeza la música de Strauss si no era dirigida por él. El público apreció mucho que el gran director-compositor compartiera su triunfo con la orquesta: Strauss aplaudió a los profesores, abrazó al violonchelista Juan Ruiz Casaux (solista en Don Quijote) y dio la mano al concertino Julio Francés.

La prensa detalla elogios y parabienes para la actuación de Strauss y de la orquesta. Pero también deja constancia de su imperturbabilidad e hieratismo: el homenaje propiamente dicho se hizo en medio del concierto. Ni cuando escuchaba alabanzas sin fin, ni cuando tomó la palabra para agradecer, transmitió Strauss la más mínima emoción con la voz o con la cara. Justo lo contrario de lo que lograba empuñando la batuta.

Ígor Stravinski

El 22 de noviembre de 1933 fue Ígor Stravinski el que se puso al frente de la Sinfónica. Inauguraban un nuevo auditorio de conciertos (es más, debido a unas huelgas, la concha acústica no estaba acabada del todo): la Sala Capitol, en el Edificio Carrión, que estaba en la que entonces se llamaba calle de Eduardo Dato número 1 y que hoy conocemos como Cine Capitol en la Gran Vía madrileña. El cierre del Teatro Real obligaba a buscar alternativas, pero pese a la buena impresión que causó la nueva sala no perduró como espacio musical.

Arbós se había encargado de presentar La consagración de la primavera en la temporada anterior y también perduraba en la memoria del público las funciones de los Ballets de Diaghilev en el Teatro Real, pero escuchar a Stravinski dirigido por Stravinski era un poderoso atractivo. Primaba la emoción y la energía sobre sus cualidades técnicas como director. Se lució con Petruchka y El pájaro de fuego, desorientó un poco con el Concierto para violín y orquesta, con Samuel Dushkin como solista, convenció con El beso del hada y sedujo a la audiencia presentando, como propina del concierto, una versión de su Pastoral en arreglo para violín solista y cuatro instrumentos de viento-madera.

Serguéi Prokófiev

El 1 de diciembre de 1935 el Teatro Monumental era la sede habitual de los conciertos de la Sinfónica. Serguéi Prokófiev fue doble protagonista. Se alternó con Arbós en el podio, aunque el compositor solo dirigió la interpretación de su Sinfonía clásica y dejó en manos de Arbós el estreno mundial de su Concierto nº 2 para violín y orquesta, con Robert Soëttens como solista. Arbós y la OSM también tocaron el Concierto para violín en mi menor de Bach y la Sinfonía nº 13 de Haydn. El Monumental se venía abajo con los aplausos y vítores que emocionaron a Prokófiev y le obligaron a saludar repetidas veces.

Cronología

1925

9 de marzo. Teatro Real. Richard Strauss dirige a la OSM. Don Juan, Las travesuras de Till Eulenspiegel, Don Quijote, Muerte y transfiguración.

1933

22 de noviembre. Sala Capitol en el Edificio Carrión. Calle de Eduardo Dato nº 1. Ígor Stravinski dirige a la OSM. Petruchka, El pájaro de Fuego, El beso del hada y Concierto para violín en re mayor. (Solista: Samuel Dushkin).

1935

1 de diciembre. Monumental Cinema. Serguéi Prokófiev dirige a la OSM la Sinfonía clásica. Arbós dirige el estreno mundial del Concierto nº 2 para violín y orquesta. (Solista : Robert Soëttens)

ARRIBA: Ígor Markévich en 1947
ABAJO IZQUIERDA: Pierino Gamba en 1948
ABAJO DERECHA: Vicente Spiteri dirige a la OSM

La supervivencia

Lo que más sorprende del relato de estos cuarenta años de historia de la Orquesta Sinfónica de Madrid es que en ningún momento se disolviera como asociación o que dejara de dar conciertos. Hasta en los peores años, con una escueta actividad de media docena de conciertos –pésimamente pagados–, siempre hubo un grupo de entusiastas que se negó a que la Sinfónica de Madrid desapareciera. Y se salieron con la suya.

En 1939 fallece en San Sebastián Enrique Fernández Arbós, lo que supone un tremendo golpe para la orquesta. La relación había sido tan intensa que el sentimiento predominante fue el de orfandad. Aún así, en mayo de 1939, menos de dos meses después de acabada la Guerra Civil, la Orquesta Sinfónica de Madrid ofrece su primer concierto. Es un fiel reflejo de aquella época: en el Teatro Español Concierto-homenaje al invicto caudillo y su glorioso ejército, dirigido por José María Franco Bordons, con la soprano Ángeles Ottein como solista: El programa estaba formado por obras de compositores elegidos por su nacionalidad: españoles, alemanes, italianos y portugueses. Solo músicos de Eje.

Dejando aparte anécdotas de la inmediata posguerra, la Orquesta Sinfónica de Madrid consigue recuperar cierta normalidad desde el año 1940 y empieza a ofrecer su temporada de conciertos en el Teatro Monumental con diferentes directores invitados, además de Franco Bordons, subieron al podio Sorozábal, Franco, Del Campo, Cubiles, Arámbarri y Gasca. Destaca sobre todos ellos un joven Enrique Jordá al que la OSM le propone la dirección titular para reemplazar al Maestro Arbós. El desarrollo de la carrera internacional del director frustró el proyecto.

En 1940 la gran amenaza para la Sinfónica se llamaba Orquesta Nacional de España. Su creación, y su reorganización en 1942, supuso la posibilidad para los músicos de tener un trabajo estable y un sueldo mensual. Los mejores instrumentistas de la Sinfónica se marcharon a la Nacional. El progresivo crecimiento de la orquesta estatal significará irremediablemente una languidez cada vez mayor de la orquesta privada. Y aún así la Sinfónica tiene fuerzas como para dar golpes de efecto en su intento de mantenerse a flote, como son las presentaciones en España de dos directores que concitaron verdadera expectación artística, social y mediática a finales de los años 40: Ígor Markévich y Pierino Gamba.

Los años 50 suponen una crisis continuada. La actividad de la Sinfónica se reduce La supervivencia Lo que más sorprende del relato de estos cuarenta años de historia de la Orquesta Sinfónica de Madrid es que en ningún momento se disolviera como asociación o que dejara de dar conciertos. Hasta en los peores años, con una escueta actividad de media docena de conciertos –pésimamente pagados–, siempre hubo un grupo de entusiastas que se negó a que la Sinfónica de Madrid desapareciera. Y se salieron con la suya. a la mínima expresión, las pocas convocatorias que tienen no se atreven a calificarlas como temporadas de conciertos. Todos los componentes de la orquesta viven de otros trabajos. Prácticamente la OSM se mantiene de la caridad del Ministerio de Información y Turismo, que la contrata dentro de la programación de los Festivales de España.

A partir de 1958 las cosas cambian y de pronto todo cuadra. Los ayuntamientos de Vigo y La Coruña contratan a la OSM para sus respectivas temporadas de ópera, con lo que la orquesta tiene un trabajo veraniego garantizado. Lola Rodríguez Aragón, como responsable artística del Teatro de la Zarzuela les contrata para las primeras temporadas de ópera de Madrid. El Ayuntamiento de Madrid inaugura su propio ciclo de conciertos con la OSM en el Teatro Español. En ese mismo año la OSM vuelve a tener un director titular: Vicente Spiteri. Y para redondear las cuentas se le concede a la orquesta una subvención estatal, eso sí, a cambio deberán ceder a otras orquestas españolas los materiales de su archivo musical.

La mejora de la situación económica de la orquesta se nota enseguida no solo en el mayor número de conciertos que ofrece –y en que paga mejor a los músicos por cada concierto– sino también en el renombre de los solistas a los que invita: Arthur Rubinstein, Friedrich Gulda, Henryk Szeryng.

Esos años de bonanza culminan en 1964 con una gira de toda la orquesta por diferentes ciudades de Puerto Rico, dirigidos por Enrique Somohano.

Fue como el último fogonazo de unos fuegos artificiales. En 1965 se crea la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española. Las diferencias en la retribución de los músicos son tan grandes que, otra vez, los mejores instrumentistas dejan la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Las dificultades en esta ocasión parecen insalvables. La Orquesta Sinfónica de Madrid con unos conciertos esporádicos, a los que acuden tan pocos músicos que tienen que presentarse con el nombre de Grupos de Cámara de la OSM y siempre con Spiteri como director, tiene que competir con la actividad estable de dos orquestas estatales, que rivalizan por invitar a grandes directores extranjeros.

En la mayoría de los conciertos las plantillas se rellenan con alumnos del Conservatorio que, a falta de orquesta de estudiantes en su centro educativo, hacen sus prácticas en los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Madrid, antes de opositar a las otras dos orquestas. En el año 1977 un conflicto no resuelto pone fin a la dirección titular de Vicente Spiteri y la Sinfónica decide no cubrir ese puesto. Los conciertos empiezan a ser dirigidos por jóvenes españoles que destacan en el comienzo de su carrera profesional.

En su búsqueda de mayor actividad para la orquesta la Junta Directiva de la Sinfónica inicia a finales de los años 70 los contactos con el Ministerio de Cultura con la vista puesta en el Teatro de la Zarzuela.

Cronología

1939

Teatro Español. Concierto-homenaje al invicto caudillo y su glorioso ejército

1940

Presentación de Enrique Jordá.

1947

Presentación de Ígor Markévich.

1948

Presentación de Pierino Gamba.

1958

Inicio de la actividad de la OSM en las temporadas de ópera de La Coruña y Vigo.

Titularidad de Vicente Spiteri.

Contratos con el Teatro de la Zarzuela y con el Teatro Español.

1964

Gira de la OSM a Puerto Rico.

1977

Vicente Spiteri deja de ser director titular de la OSM.

ARRIBA: Concierto conmemorativo del 80º Aniversario en el Teatro Real (1984). Archivo de la OSM
ABAJO IZQUIERDA: Programa del Concierto conmemorativo del 90º Aniversario (1994). Archivo de la OSM
ABAJO DERECHA: Exposición del 90º Aniversario en el Auditorio Nacional de Música (1994). Archivo de la OSM

Una nueva vida

El año 1981 marca un punto de inflexión decisivo en la historia de la Orquesta Sinfónica de Madrid. Una coincidencia de intereses permite que la veterana orquesta abandone su vida fantasmal y guadianesca y asuma un papel protagonista y consistente en la vida musical madrileña.

Desde el Ministerio de Cultura el Director General de Música, Juan Antonio García Barquero, y su Subdirector, José Antonio Campos, toman la decisión de potenciar la oferta operística de la capital de España. Se trata de abandonar los “festivales de ópera” que se hacían todos los años en el Teatro de la Zarzuela y empezar a organizar verdaderas “temporadas de ópera”.

Uno de los primeros pasos es dejar de contratar a diferentes orquestas (la Nacional, la de RTVE, la Ciudad de Barcelona o conjuntos extranjeros) para hacer unas pocas funciones y disponer de una formación orquestal estable en el foso del teatro. La primera idea es, por supuesto, crear una orquesta ex profeso. La negativa del Ministerio de Hacienda de crear un centenar de nuevas plazas de funcionarios obliga a buscar otra solución.

Por la otra parte, la Junta Directiva de la OSM en sus esfuerzos por conseguir actividad para la orquesta visita con frecuencia el Ministerio de Cultura. Inevitablemente se encontraron. Una orquesta completamente privada, sin restricciones legales para contratar músicos extranjeros y con todo el tiempo del mundo para ensayar a conciencia.

El primer contrato entre la OSM y el Ministerio de Cultura apenas tenía cuatro meses de vigencia. Fue como un gran examen para la orquesta. Hubo que completar la plantilla a marchas forzadas y ponerse a la completa disposición del Teatro de la Zarzuela. Y si la cosa salía bien cabía la posibilidad de renovar el contrato al año siguiente.

Sobre el grado de satisfacción del Ministerio no hay mejor indicador que el hecho de que la OSM renovó su contrato año tras año para hacer los espectáculos de ópera, ballet y zarzuela en el Teatro de la Zarzuela desde 1981 hasta 1997, fecha en la que la OSM pasó a ocupar el foso del Teatro Real. Diez y seis años ininterrumpidos.

Para los componentes de la OSM supuso el reto de responder artísticamente a las expectativas que se habían gene- Una nueva vida El año 1981 marca un punto de inflexión decisivo en la historia de la Orquesta Sinfónica de Madrid. Una coincidencia de intereses permite que la veterana orquesta abandone su vida fantasmal y guadianesca y asuma un papel protagonista y consistente en la vida musical madrileña. rado. Pero supuso también el reconocimiento público de su valor y, por primera vez en 77 años, tener un sueldo fijo y un horizonte laboral.

n ese momento es cuando se ponen las bases de la actual Orquesta Sinfónica de Madrid. Por una parte la orquesta interioriza de manera radical la necesidad de una continua mejora en la calidad artística como única garantía de continuidad en los contratos, porque hay que recordar que en los 16 años de permanencia en el Teatro de la Zarzuela los convenios con el Ministerio de Cultura se tenían que renovar anualmente.

Por otra parte la estabilidad laboral permite un mayor desarrollo artístico de la orquesta y eso pasa necesariamente por volver a ofrecer conciertos sinfónicos, para no quedarse encasillada como una orquesta “de foso”.

En los primeros años de la colaboración en el Teatro de la Zarzuela el intensísimo rito de trabajo (a veces de hasta once funciones semanales) no permite nada más. Pero poco a poco van mejorando las condiciones de trabajo y las económicas, en la misma medida que el nivel artístico de la orquesta va subiendo. Y en esa situación la OSM puede empezar a organizar sus propios conciertos institucionales. El primero, en el Teatro Real (todavía como sala de conciertos), bajo la batuta de Miguel Ángel Gómez Martínez se hace en 1984 para conmemorar el 80º Aniversario de la creación de la orquesta. Luego, en noviembre de 1986, la OSM celebra su primer Concierto de Santa Cecilia, que todavía hoy se sigue convocando sin haber fallado ni un solo año. Es una ocasión para hacer una fiesta de la música y los músicos en Madrid. En 1993, además de recibir el premio cultural más importante de la Comunidad de Madrid, se llega a un acuerdo con esa misma institución para que la OSM tenga su propio Ciclo de Conciertos. Otra tradición que se mantiene hasta hoy mismo y al que pertenece la velada de esta tarde. El Ciclo que durante muchos años estuvo organizado por la administración autonómica de la capital continúa ahora bajo la exclusiva responsabilidad de la Orquesta Sinfónica de Madrid.

En esas fechas ya se había empezado a hablar del paso de la OSM desde el Teatro de la Zarzuela al futuro Teatro Real, cuando acabaran las obras de rehabilitación que se estaban llevando a cabo. En ese ambiente la orquesta decide hacer un considerable esfuerzo durante todo el año 1994 para festejar su 90º cumpleaños. Un buen número de encargos a compositores españoles, que se estrenan y se graban en disco, un libro que recoge la biografía de la orquesta, una exposición de fotos y documentos y una serie de conciertos extraordinarios jalonan el año de celebración.

El trabajo en el Teatro de la Zarzuela sigue año tras año hasta que la reinauguración del Teatro Real como escenario de ópera en 1997 ponga definitivamente el cierre a esta etapa de refundación de la OSM.

Cronología

1981

Orquesta estable del Teatro de la Zarzuela.

1984

Concierto conmemorativo del 80º Aniversario.

1986

Primer Concierto de Santa Cecilia.

1993

Premio de la Comunidad de Madrid a la Creación Musical.

1993

Primer Ciclo de Conciertos Sinfónicos.

1994

Celebraciones del 90º Aniversario.

1997

Última temporada en el Teatro de la Zarzuela.


ARRIBA: La Orquesta Sinfónica de Madrid en el foso del Teatro Real. Fotografía © Javier del Real
CENTRO: Wolfgang Izquierdo dirigiendo a la Orquesta-Escuela en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real
ABAJO IZQUIERDA: Cristóbal Halffter dirigiendo a la Orquesta en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real
ABAJO DERECHA: Kurt Sanderling dirigiendo a la Orquesta en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real

Orquesta Titular del Teatro Real

La llegada de la Orquesta Sinfónica de Madrid al foso del Teatro Real, que durante años se consideraba poco menos que automática, se reveló, a última hora, llena de complicaciones y de vaivenes artísticos y políticos.

Los cambios en las administraciones a raíz de las elecciones generales de 1996 afectaron directamente a los recién nacidos órganos de gestión del Teatro Real. Fueron meses de incertidumbre para la orquesta en los que estuvo en peligro su supervivencia como organización. La postura de firmeza por parte de la OSM, junto a los variables apoyos políticos de los responsables del Teatro cristalizaron en una solución de compromiso: de la inauguración del Teatro Real se encargó la Orquesta Nacional de España e inmediatamente después entró en vigor el contrato para una temporada de la Sinfónica de Madrid.

A partir de ese momento, y siempre con el apoyo de los responsables artísticos y administrativos del Teatro, la OSM puso en marcha un riguroso programa de mejora continua de sus niveles de calidad que le valieron la renovación sistemática de su contrato como Orquesta Titular del Teatro Real, contratos que se renovaban para una vigencia temporal creciente, con lo que se logró una estabilidad del conjunto que, en definitiva, redundó en mayor amplitud y ambición de su plan de mejora artística. De esta manera la OSM se convirtió en la permanente co-protagonista de los grandes triunfos del Teatro Real.

La Orquesta, como ya hiciera durante los últimos años de su actividad en el Teatro de la Zarzuela, mantiene su Ciclo Sinfónico en el Auditorio Nacional, que a su vez se beneficia de la estabilidad y calidad artística lograda con los contratos del Teatro Real. En ese mismo año Orquesta Titular del Teatro Real La llegada de la Orquesta Sinfónica de Madrid al foso del Teatro Real, que durante años se consideraba poco menos que automática, se reveló, a última hora, llena de complicaciones y de vaivenes artísticos y políticos. Cristóbal Halffter dirigiendo a la Orquesta en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real de 1997 el director Peter Maag acepta el reto de ir haciendo, en sucesivas temporadas, la integral de las Sinfonías de Felix Mendelssohn Bartholdy tanto en concierto como en grabación discográfica. Esa colección de discos sigue siendo hoy motivo de orgullo para la Sinfónica.

En el año 1999 la OSM refuerza de una manera considerable su dirección artística. La asamblea de socios toma algunas decisiones trascendentales. La primera recuperar la figura del Director Titular, y nombra a Luis Antonio García Navarro, en ese momento Director Artístico del Teatro Real. Será el titular de la orquesta hasta su fallecimiento en 2002. También se crea la figura del Compositor Asociado, y se nombra al Maestro Cristóbal Halffter, con lo que se estrecha todavía más la excelente relación existente entre el compositor y la orquesta. Halffter se convierte en el mejor “embajador” de la OSM. También en 1999 el Maestro Kurt Sanderling ofrece el que sería su último concierto con la OSM en el Auditorio Nacional: una extraordinaria lección de música. La Asamblea de Socios le nombra Director Honorífico de la OSM, cargo que el Maestro ocupó hasta su muerte.

La última novedad del año 1999 es la creación, por petición expresa del Teatro Real, del Coro de la OSM, primera actividad no instrumental de la asociación. La experiencia de tener un coro propio durará diez años y alcanzará unos niveles de calidad artística muy destacados.

El año 2000 aporta una nueva actividad de la Sinfónica de Madrid: la puesta en marcha de la Orquesta-Escuela. Un proyecto diseñado por Andrés Zarzo que encuentra eco en las administraciones para posibilitar su financiación. Una academia viva para que instrumentistas en la última etapa de su formación se acostumbren al trabajo orquestal, primero con sus compañeros y más tarde con colaboraciones esporádicas con la OSM.

La Orquesta-Escuela en sus inicios realiza una impresionante labor de difusión musical con un proyecto pedagógico que la lleva a numerosos centros escolares y sociales de la Comunidad de Madrid. Al mismo tiempo se inicia su participación, como conjunto estable, en las actividades familiares y pedagógicas del propio Teatro Real. Durante años la Orquesta-Escuela ha sido una cantera de buenos instrumentistas, tanto para la OSM como para otras orquestas.

En el año 2002 se produce el fallecimiento del Maestro García Navarro y su sustitución, tanto en el Teatro Real como en la Dirección Titular de la OSM, por el Maestro Jesús López Cobos, con el que la Sinfónica reanuda una muy buena relación, cimentada en una mayor exigencia de calidad artística a cambio de mejoras en la estabilidad como Orquesta Titular del Teatro Real.

La Sinfónica y su director titular se preparan para afrontar el reto de ser la primera orquesta sinfónica española que cumple cien años.

Cronología

1997

Primer contrato con el Teatro Real. Peter Maag dirige y graba la integral de las Sinfonías de Mendelssohn Bartholdy.

1999

Luis Antonio García Navarro es nombrado Director Titular de la OSM.

Cristóbal Halffter es nombrado Compositor Asociado de la OSM.

Kurt Sanderling ofrece su último concierto con la OSM y es nombrado Director Honorífico.

Creación del Coro de la OSM.

2000

Creación de la Orquesta-Escuela.

2002

Jesús López Cobos es nombrado Director Titular de la OSM.



ARRIBA: La Orquesta Sinfónica de Madrid en el foso del Teatro Real. Fotografía © Javier del Real
CENTRO: Presentación de las actividades del Centenario de la Orquesta Sinfónica en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real
ABAJO: Solistas de la Orquesta Sinfónica en el Ciclo de Conciertos de Cámara en el Teatro Real. Fotografía © Javier del Real

Cien años y diez más

La Orquesta Sinfónica de Madrid se encontró de pronto con cien años de historia. Es cierto que sus orígenes podrían remontarse a más atrás y enlazar directamente con Barbieri y los primeros conciertos orquestales españoles a mediados del siglo XIX.

Pero la realidad documental es que la OSM, como tal entidad, sin cambiar nunca de nombre, sin perder jamás su condición de institución privada y manteniendo por encima de todo su autogobierno, se creó en el año 1903 y dio su primer concierto el 7 de febrero de 1904. Y en 2004 tocaba conmemorar la excepcionalidad de esa permanencia, por lo que tiene de ejemplo en un país como España y en un ámbito como el de la cultura, donde lamentablemente los modelos que más abundan son los de proyectos efímeros y casi nula iniciativa privada.

Sobre todo porque la OSM llegaba a ese aniversario en un momento artístico de gran calidad por lo que la celebración del Centenario no era el recuerdo nostálgico de un pasado glorioso, del que por supuesto está muy orgullosa, sino un trampolín para empezar con impulso su segundo siglo de existencia. De los festejos del Centenario han quedado, junto a la memoria de actuaciones excelentes, el estreno absoluto de siete obras compuestas expresamente para la ocasión por José María Sánchez Verdú, Luis de Pablo, José Luis Turina, Krzysztof Penderecki, Peter Ruzicka, Antón García Abril y Cristóbal Halffter. Asimismo se hizo la concesión de las Medallas de Oro de la orquesta a diferentes personalidades de la música española relacionadas con la OSM.

Se preparó la reedición de las divertidas “Memorias” de Enrique Fernández Arbós y se publicaron seis discos con la obra completa (sinfónica, de cámara y lírica) del gran director español tan ligado a las primeras décadas de historia de la Sinfónica. Y se hizo una exposición con abundante material gráfico en diferentes espacios del Teatro Real.

Otro recuerdo todavía vivo del Centenario de la Sinfónica es el Ciclo de Conciertos de Cámara que se desarrolla los domingos por la mañana en el Teatro Real. La primera edición fue una de las actividades de aquella celebración y el éxito que tuvo movió al teatro a integrarlo en las siguientes temporadas como una parte más de su programación. Hasta hoy.

La Orquesta festejó su Centenario combinándolo con su actividad normalizada en el Teatro Real y el Auditorio Nacional. Y así han ido pasando las temporadas marcadas por la continuidad de la confianza en la OSM manifestada por los diferentes equipos artísticos y directivos que se han ido sucediendo al Cien años y diez más La Orquesta Sinfónica de Madrid se encontró de pronto con cien años de historia. Es cierto que sus orígenes podrían remontarse a más atrás y enlazar directamente con Barbieri y los primeros conciertos orquestales españoles a mediados del siglo XIX. frente del Teatro Real. Lo que ha dado al proyecto de la OSM solidez y proyección de futuro, unido a un compromiso de mayor autoexigencia.

Los recortes presupuestarios derivados de la crisis económica tuvieron una incidencia directa en la vida de la OSM. Se tuvo que suspender el ilusionante proyecto, tan querido por todos, de la Orquesta-Escuela por falta de ayudas para su financiación. Aunque se mantiene la idea de recuperarlo en cuanto sea posible.

En la Temporada 2012/13 la orquesta tuvo que tomar la arriesgada decisión de asumir la titularidad de su Ciclo de Conciertos sinfónicos en el Auditorio Nacional, que durante las dos décadas anteriores se había celebrado como una actividad de la Comunidad de Madrid. Para la orquesta el mantenimiento de su cita con el público madrileño ha pesado más que los aspectos económicos. El concierto de hoy, en el que se anuncia ya la próxima temporada, es la demostración palpable de que, con generosas ayudas de otras instituciones, la OSM ha logrado la supervivencia de su ciclo de conciertos.

Hay un aspecto más, que podría parecer solo de ámbito interno, pero que sin duda tendrá trascendencia externa en el futuro. En el último año la Sinfónica de Madrid ha completado el proceso de cambio de su modelo de gestión. Se ha preservado su esencia fundacional como Asociación Cultural completamente privada, con una Asamblea General de Socios en la que recae todo el poder y que elige una Junta Directiva para llevar las riendas de la entidad. Y al mismo tiempo se ha creado la figura de un Gerente profesional que garantice la eficacia y el buen gobierno de la Orquesta.

Y con todo esto se nos han pasado ya ciento diez años…

Cronología

2004

Conmemoración de los 100 años de la OSM.

Primera edición del Ciclo de Conciertos de Cámara en el Teatro Real.

Comienza a funcionar la página web de la OSM.

2012

La OSM asume la titularidad de su Ciclo Sinfónico en el Auditorio Nacional.

Desaparece la Orquesta-Escuela de la OSM.

2014

Conmemoración de los 110 años de la OSM.

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